Retratos
Hay muchos tipos de retratos.
Podemos hacerlos de personas muy próximas….
…. o de otras prácticamente desconocidas.

Pueden ser de personas de las que pensamos que llevan una vida más o menos parecida a la nuestra….

…. o de otras que sabemos que la tienen muy diferente.

Pueden ser retratos de niños….
…. o de gente mayor.

Pueden ser retratos de frente ….

…. de perfil, …

…. o de espaldas.

Pero siempre hay algo común a todos ellos, al menos en lo que respecta a los retratos que podríamos denominar documentales.
Por supuesto que los retratos sirven para inventariar diferencias, registrar similitudes o catalogar los infinitos rostros, situaciones y paisajes que podemos encontrar a nuestro alrededor.
Pero además, y sobre todo, al hacer un retrato dejamos constancia de cómo es una persona en un momento determinado, lo que implica no sólo fotografiar a la persona y dejarla inmune al paso del tiempo sino, y por eso mismo, fotografiar al tiempo, dejarlo inmóvil: a partir del momento del disparo, todo seguirá cambiando excepto aquello que hemos “inmortalizado” que, al menos a la escala temporal humana, permanecerá inmutable, permitiendo así atestiguar ese cambio: su quietud nos informa del movimiento.
“¡Eh! mira cómo era yo cuando tenía 12 años“, podrá decir una venerable abuelita de 97 agitando su retrato delante de nuestra cara.
Y cuando la persona retratada ya no camine por este lado del mundo, sus retratos serán un testimonio de cómo fue en un momento determinado de su vida y, por lo tanto, serán una parte de la historia de ese mismo mundo.
Otro aspecto común a todos los retratos es que las personas retratadas nos tienen que gustar, lo cual no quiere decir que hayan de ser objetivamente bellas (¿existe la belleza objetiva?), sino que ellas nos han elegido para que les retratemos, algo así como: “estoy aquí, ¿es que no me has visto? prepara tu cámara“.
No sé si será por algo de lo dicho aquí, pero el caso es que me encanta hacer retratos y he colgado unos cuantos en este enlace.
Los retratos son tu definitivement tu especialidad, aunque no tienen por qué ser de personas…las puertas y ventanas no se te dan mal tampoco.
guzman
Junio 27, 2009 a 12:16 am