Bajo el sol de la Toscana

(Título prestado de la película que dirigió en 2003 Audrey Wells)

Un viaje, una vez que termina, no es sino un catálogo de sensaciones en la memoria. Como dejó escrito Ryszard Kapuscinski en su libro ‘Viajes con Heródoto’, “Al fin y al cabo, el viaje no empieza cuando nos ponemos en ruta ni acaba cuando alcanzamos el destino. En realidad, empieza mucho antes y prácticamente no se acaba nunca, porque la cinta de la memoria no deja de girar en nuestro interior, por más tiempo que lleve nuestro cuerpo sin moverse del sitio“.

En mi caso, las fotos constituyen una ayuda imprescindible para animar a “la cinta de la memoria” a revivir nítidamente las sensaciones experimentadas en un viaje, como en éste a Bolonia y la Toscana.

En el mes de julio de 2010, madre, padre e hijos nos fuimos a pasar una semana bajo el sol de la Toscana en una casa alquilada en el campo, cerca de los pequeños y nada turísticos pueblos de Partino y Palaia, propiedad de Fabio Zaccagnini que, junto con su hijo Matteo, fueron los anfitriones perfectos.

Casa Fabio

Como es lógico, también estuvimos bajo la dulce lluvia de la Toscana.

Lluvia en el porche

Italia, como ya vimos en Roma, está llena de dioses, algunos en desuso y meramente ornamentales

Neptuno en Bolonia

y otros que aún tienen muchos seguidores.

Esquelas murales en Buti

Por supuesto, abundan las iglesias de todo tipo, fundamentalmente católicas de lujoso mármol blanco.

En Siena y Florencia

Y, además de la fé en el más allá o en el mucho más acá, también, como en todas partes, hay muchos sueños frustrados.

“onore, gloria e anarchia” en Pisa

Hemos visto pueblos con distintos niveles de alcurnia,

Volterra, Palaia, San Gimignano, Marina de Pisa

con sus plazas, hermosas y diferentes,

Bolonia, San Gimignano, Siena

con sus fruterías y sus tiendas de comestibles

En Bolonia

aunque, para comestibles, nada tan italiano como la pasta en sus mil presentaciones y los helados, por supuesto, siempre montañosos helados italianos.

En Florencia

Hemos visto muchas ventanas y contraventanas, guardianas de la privacidad,

Bolonia, Partino, Palaia

algunas apenas entreabiertas para poder mirar sin ser vista, o casi…

En Palaia

también variadas farolas, tanto de día

Bolonia arriba, abajo Siena

como de noche.

En Lucca

Por supuesto, no podían faltar las mujeres a la última moda,

En Florencia

y los chicos guapos.

Pablo (a la izquierda) y Guzmán, mis hijos, en Florencia también

También hay estatuas, impresionantes al atardecer, por falsas que sean,

David de pega en la Piazza Signoria

legendarias motos italianas,

Vespa y Bianchi

hermosos porteros automáticos, algunos francamente antiguos….,

En Lucca y Bolonia

colegas fotógrafos, tanto de estudio como de calle

En Volterra y Florencia

y animales peligrosos.

En Partino

Tampoco anda escasa La Toscana en prometedores caminos, con cipreses

Cerca de Villa Saletta

o sin ellos, que nos invitan a recorrerlos y descubrir que hay al final.

Entrada secundaria al “Palazzo al Borgo di Colleoli”, en Colleoli, claro

Hemos podido disfrutar de espléndidas panorámicas,

Desde Volterra, cerca de Villa Saletta, Palaia y San Gimignano

y de torrecitas inclinadas.

En Pisa, por supuesto

Y ¿qué decir de las señales?: las hay inquietantes (¿te crucifican si te metes por esa calle sin salida?),

En Florencia

algunas algo menos, aunque sólo a veces,

En Palaia

y otras francamente desconcertantes: ¿todas son la carretera del vino de la colina Pisana?

Esquinas opuestas de un cruce de carreteras en Palaia

En la Toscana hay muchos, muchísimos turistas, entre otros nosotros, claro. La mayoría están moviéndose agitadamente,

Florencia

algunos se detienen a mirar,

Volterra

otros descansan,

Siena

y aun otros hacen el turista, “sujetando” torres inclinadas.

Pisa

Por mi parte, he de reconocer mi debilidad por el agua, ya se trate de ríos, como el Arno en Florencia con su garceta común,

Río Arno 1

o su Ponte Vecchio y su remero,

Río Arno 2

o el mismo río  en Pisa, más cerca del mar,

Río Arno 3 y 4

o aún más cerca, casi en su desembocadura, con antiguos ingenios de pesca que sugieren otros continentes,

Cerca de Marina de Pisa

o, ya por fin, si se trata del mar, como en esta playa para valientes.

Marina de Pisa

Y, además de ver todas esas cosas, han sido unas estupendas y divertidas vacaciones familiares que, al menos los mayores, ya echábamos de menos.

El último atardecer en Casa Fabio, con la cámara colocada encima de una barbacoa de piedra.

Nota: todas las fotos han sido hechas con una cámara Nikon D-700, provista de un objetivo Nikon AF Nikkor 50 mm 1:1.8 D, excepto la primera, que fue hecha con una cámara Nikon D-200, con un objetivo Nikon AF-S Nikkor 18-200 mm 1:3.5-5.6 GED

2 Respuestas a “Bajo el sol de la Toscana

  1. Un paseo precioso! Estuve en la Toscana hace dos años, pero gracias a esto he visto rincones que se nos quedaron sin ver.
    Y qué fotos tan bonitas 🙂

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