Berlín, primera parte: el pasado y las tradiciones

¡Qué pena! Me gustaría ser más original, pero no lo soy: yo también he sucumbido a los encantos de Berlín y ya estoy deseando volver. ¿Que cuáles son esos encantos? Supongo que una mezcla de bastantes cosas, entre las que sin duda destaca su historia atormentadora y atormentada, de la que ha sabido surgir una ciudad nueva que, asumiendo y venciendo a todo lo negro y sórdido de su pasado, como el caballero que alancea al león en las escaleras del Altes Museum (museo antiguo),

En la entrada del Altes Museum

se ha convertido en un lugar abierto, amable y acogedor. Por si fuera poco, su topografía -absolutamente llana- y una enorme profusión de carriles acondicionados al efecto, junto al civismo radical que practican los conductores, hacen que el uso de la bici como medio de transporte sea una alternativa real utilizada de forma masiva, tanto por los berlineses como por los turistas.

Al parecer, Berlín nació como ciudad en 1307 tras la unión de dos pueblos -Berlín y Cölln- situados en las orillas opuestas del río Spree, en lo que actualmente es la Isla de los Museos. El vocablo significa “terreno pantanoso” y, de hecho, paseando hoy en día por la ciudad se ven de vez en cuando largas conducciones de colores vivos que se utilizan para transportar el agua drenada del subsuelo y no, como algunos insinuan y muchos desearíamos, para acarrear cerveza.

Tubos de drenaje en Franzosische Strasse (izda.) y Rauchstrasse

Puestos a empezar por el pasado, parte de lo más antiguo e importante que alberga el Berlín actual se encuentra en el Museo de Pérgamo, a excepción de la que quizás sea la escultura antigua (¡más de 3.500 años!) más famosa: el busto de Nefertiti, que fuimos a visitar al Altes Museum donde un vigilante nos dijo “No exhibition“. De vuelta en casa, nos enteraríamos de que el célebre busto llevaba casi un año en el Neues Museum (museo nuevo).

Total, que nos concentramos en el Pergamonmuseum, donde yo tenía un interés muy especial en ver la colección de Mesopotamia, con impresionantes piezas traídas por las arqueólogos alemanes que excavaron en las antiguas Sumeria, Babilonia, Asiria, Siria y Anatolia (los actuales Irak, Siria y Turquía) a finales del siglo XIX y primeros del XX. Me impresionan sobre todo los bajorrelieves de feroces guerreros asirios,

Guerreros asirios posiblemente de la época de Assurnasirpal II (siglo IX a.C.)

y las escenas de caza, que dan cuenta de la fauna de la región, extinta hace muchos siglos.

El rey Assurnasirpal II cazando una leona. Palacio del Noroeste, Calaj (actual Nimrud, Irak)

Berlín también acoge desde la reunificación las sedes del parlamentarismo alemán, el edificio del Reichstag, sede del Bundestag o cámara baja, y el Bundesrat, cámara de representación de los 16 estados federados,

El Reichstag arriba y el Bundesrat abajo

y la sede de la presidencia del país.

Schloss Bellevue

Podemos encontrar unos cuantos edificios religiosos y culturales construidos entre principios del siglo XVIII y los primeros años del siglo XX, algunos reconstruidos en los últimos decenios,

Desde arriba a la izquierda y en el sentido de las agujas del reloj: catedral francesa y museo de los Hugonotes; Konzerthaus, estatua de Schiller y catedral alemana; Altes Museum; río Spree con la catedral de Berlín al fondo

la estatua de mi admirado Alexander von Humboldt, berlinés de nacimiento, situada delante de la Universidad Humboldt, fundada entre otros por su hermano Wilhelm cuya estatua está al otro lado de la entrada principal,

Alexander von Humboldt

el busto de otro alemán que dio, y aún da, mucho que hablar,

Karl Marx

y, por supuesto, la puerta de Brandeburgo (a veces escrito Brandemburgo) -Brandenburger Tor en alemán- auténtico símbolo de la ciudad.

La puerta, de día o de noche, siempre con turistas

Al margen de edificios y monumentos, entre lo más tradicional de Alemania y, por supuesto, de Berlín se encuentran las varidísimas cervezas (algunas fabricadas en la ciudad, como la estupenda Märkischer Landmann)

Cervezas Köstritzer (Schwarzbier, negra), Wernesgrüner y Löwenbräu Oktoberfest (Pils, rubias)

salidas de preciosos grifos,

Para tirar muchas cervezas

y servidas por frágiles -os aseguro que sólo en apariencia- camareras en acogedores locales.

En el “Löwenbräu am Gendarmenmarkt”

También tradicionales los mil y un tipos de pan

Panadería

algunos dulces en forma de corazón y los garrapiñados (gebrannte), sobre todo de almendras (gebrannte mandeln).

Puestos callejeros de dulces

Por mi parte, creo que podría vivir sólo a base de pan y cerveza…. bueno, y algo de música, ya sea buen jazz en directo

La Tower Jazzband frente al Reichstag

o música tradicional de organillo.

Noche de fiesta cerca de la Puerta de Brandemburgo

Próximo capítulo: “Memoria del horror”

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6 Respuestas a “Berlín, primera parte: el pasado y las tradiciones

  1. Precioso volver una vez más a Berlín, pero nunca la última.
    Creo que una de las mejores cosas de esta ciudad es cómo cada persona que la visita no queda impasible ante su increíble ****** (cada uno debe escribir el adjetivo que sienta).

    A través de tu blog puedo conocer otro Berlín tan similar y a la vez diferente al mío. Todo depende del ojo que mire a través del visor de la cámara.

    Espero acompañarte en la próxima escapada a “nuestra” ciudad.

    Espero grandes cosas de las siguientes entradas!

  2. Como siempre genial la conexion entre foto-historia.Empiezas leyendo y casi acabas viajando…ademas a mi me viene especialmente bien porque pase 3 dias en berlin de interrail y no pude ver la capital como se merecia.
    Un abrazo muy grande,estoy pendiente del siguiente capitulo.

    Nacho

  3. a mí me pasa algo similar a Nacho, creo que vi Berlín demasiado deprisa y quiero volver para verla más tranquilo.

    Hasta entonces disfruto con esta serie berlinesa.

    un bezoo!!

  4. Paco esta genial tu blog. Me ha encantado sobre todo la colección de fotos de las diferentes bicicletas y, por supuesto, esta última entrada sobre la estupenda ciudad de Berlín. Creo que has conseguido captar con tus fotografias y escritos bastante bien la esencia alemana. A ver con que nos sorprendes en la próxima entrada! Un beso.

  5. Pingback: Bicicletas, segunda parte: berlinesas, de Potsdam y más « El viajero austral·

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