Berlín, cuarta parte: 2010

Como ya comenté en la primera entrada de esta serie, casi nada más llegar a Berlín caí enamorado de ella, al punto de pensar seriamente en proponerle matrimonio, para lo que estuvimos mirando vestidos apropiados.

Vestidos de novia en una tienda de la Leipzigerstrasse

La ciudad, de la que su alcalde Klaus Wovereit dijo que era “pobre pero sexy”, aludiendo a su tasa de paro y su endeudamiento,

Pobre pero sexy

está, a pesar de su clima y sus problemas, llena de color, tanto de día

Globos en Köthener Strasse

como de noche.

Panorámica hacia el este desde detrás del Reichstag

Cancillería Federal, la popular “lavadora”

y muestra su cara amable hasta en su símbolo turístico, nada menos que el hombrecillo de los semáforos, Ampelmännchen, diseñado en 1961 por el psicólogo Karl Peglau en la zona oriental de la ciudad y mantenido ahora en todo Berlín, donde se ha convertido además en un floreciente negocio.

Ampelmann, un icono entendido por todos

Por supuesto, como en cualquier gran ciudad moderna, es posible encontrar desde carteles publicitarios anunciando espectáculos eróticos,

Venus en Berlín

hasta reivindicaciones de todo tipo, en este caso de un grupo de ciudadanos ruandeses reclamando atención para su país por parte de la ONU.

Inmigrantes ruandeses en la Pariser Platz

Y, también como en cualquier lugar del mundo, el principal activo de la ciudad es la gente -mucha gente joven- ya sea tomando una cerveza en uno de los múltiples biergarten,

Biergarten en el Görlitzer Park en el barrio de Kreuzberg

haciendo música alternativa,

En la Gabriel Max Strasse, en el barrio de Friedrichshain

leyendo novelas de vampiros,

El caballero vampiro en el tren

o disfrutando del sol en cuanto sale.

Boxhagener Platz, también en Friedrichshain

La presencia de emigrantes turcos es notable y, aparentemente, la integración es buena,

Cocinero de Izmir -Esmirna- en un restaurante de la Oranienstrasse, donde sirven unos kebabs deliciosos

aunque no mucho después de haber estado allí, la canciller Angela Merkel declaró fracasado el sistema alemán, lo que me causó una gran desilusión.

Berlín también es conocida por los movimientos culturales y artísticos alternativos de los que una buena prueba o, al menos una popular prueba, se encuentra en Tacheles, edificio ubicado en la Oranienburger Straße. Oficina central de las SS a partir de 1941, depués de la guerra tuvo varios usos diferentes, siendo ‘okupado’ por un grupo de artistas en 1990, dos meses antes de su prevista demolición. Salvado de la dinamita y la piqueta, el edificio se convirtió en residencia y estudio para variados artistas de diversos países. Actualmente, mientras sigue siendo lugar de encuentro y trabajo de artistas, se ha convertido en un sorprendente reclamo turístico más en el céntrico barrio de Mitte,

Fachada a la Oranienburgerstrasse y vistas del interior de Tacheles

aunque las paredes completamente llenas de pintadas parecen encantar a los berlineses y se las encuentra por todas partes.

Kreuzberg forever

Otra de las características de Berlín es su espectacular sistema de metros –U-Bahn– y trenes urbanos y de cercanías –S-Bahn– con los que se puede llegar a cualquier parte de forma rápida y cómoda, transportando además en ellos bicicletas y animales domésticos: todo es cuestión de respetar al resto de los usuarios . Las estaciones suelen ser bastante sobrias, aunque algunas están discretamente decoradas. Hay que andarse con ojo las primeras veces que se utiliza ya que, a diferencia de lo que ocurre en España, la misma vía es utilizada por trenes de varias líneas, lo que puede producir más de una confusión.

U-Bahn, S-Bahn y azulejos en dos estaciones importantes

Durante nuestra estancia tuvimos la suerte de coincidir con el vigésimo aniversario de la reunificación de las dos Alemanias: el 3 de octubre de 1990, menos de un año después de la caída del muro, la Alemania dividida por los vencedores de la segunda guerra mundial volvía a ser un único país tras 45 años de partición.

El oso, emblema de Berlín, anuncia la fiesta junto a la puerta de Brandeburgo

La noche del 3 de octubre, cuando íbamos a intentar subir a la cúpula del edificio del Reichstag -sede del Bundestag, el Parlamento- nos encontramos con los actos oficiales para conmemorar la reunificación. Presididos por Angela Merkel y Nobert Lammert, presidente del Bundestag -que pronunció un breve discurso- pudimos ver en las pantallas gigantes a viejos políticos como Helmut Kohl o Hans-Dietrich Genscher. La celebración, corta y emotiva incluso sin entender el idioma, incluyó una actuación de un ballet moderno con un impresionante grupo de percusión, la interpretación del himno alemán por un coro que nos puso los pelos de punta, la interpretación a continuación del ‘Himno a la alegría’, himno oficioso de la Unión Europea, y fuegos artificiales, todo ello mientras en la fachada principal del Reichstag se proyectaban diversas imágenes de la historia reciente del país.

La fachada del Reichstag en la fiesta para conmemorar la reunificación

Desde entonces, como queriendo dejar atrás definitivamente el peso de su tremenda historia, la ciudad ha conocido una auténtica explosión de brillantes muestras de arquitectura, que constituye uno de los atractivos del Berlín moderno. Entre ellas, el Sony Center con su cúpula y sus continuos cambios de color,

Ahora azul ….

… ahora rosa intenso

o el edificio del Potsdamer Platz Arkaden, con el anejo Daimler Chrysler Residential, todos ellos resultado de la gigantesca remodelación de la Potsdamer Platz en la que participaron bastantes arquitectos de fama mundial. Potsdamer Platz pasó de ser la plaza más transitada de Europa, en la que se instaló en 1924 el primer semáforo del continente, a ser totalmente destruida en la segunda guerra mundial y quedar como un enorme solar en tierra de nadie en los años de la guerra fría. Hoy vuelve a ser el centro de Berlín.

Los edificios del conjunto de la Potsdamer Platz Arkaden

Detalle constructivo

A continuación, el edificio sede de una poderosa farmacéutica.

Negocio saneado

Aunque, para emblema arquitectónico, nada como el Reichstag y, sobre todo su cúpula, cuya visita bien vale la hora y media de cola que nos tocó hacer.

La cúpula vista desde la azotea del edificio

Vistas del interior de la cúpula

Diseñada por el inglés Norman Foster, al igual que la remodelación completa del Reichstag, y construida entre 1996 y 1999, está recorrida internamente por dos pasarelas en espiral desde las que se contempla la ciudad.

Sin palabras

Además de una innegable belleza estética y arquitectónica, la cúpula y el edificio en su conjunto son ambientalmente ejemplares en su aprovechamiento energético -calefacción, ventilación, refrigeración- su uso de la luz natural para iluminar el salón de plenos situado justo debajo de la cúpula, su utilización del agua de lluvia, etc. Por todos estos motivos y seguramente algunos más, recibe unos 8.000 visitantes diarios.

Otra vista del interior

Otros ilustres artistas del siglo pasado han dejado muestra de sus obras en Berlín; tal es el caso del también inglés Henry Moore y su escultura Butterfly ubicada a la entrada de la Haus der Kulturen der Welt -Casa de las Culturas del Mundo, antiguo pabellón norteamericano diseñado para una exposición internacional de arquitectura en 1957. Construida en 1984 para conmemorar el 750 aniversario de la ciudad, Butterfly fue la última gran obra de Moore antes de su muerte en 1986. Fue desmontada para su restauración entre marzo y julio de  2010.

Butterfly

En la Plaza de París se encuentra el edificio del DZ Bank, diseñado por el canadiense Frank O. Gehry etre 1998 y 2000. Las bases del concurso especificaban que el edificio no podía sobrepasar la altura de la Puerta de Brandeburgo ni ser especialmente llamativo, de modo que el proyecto ganador, el de Gehry, dejó todo lo bueno para el interior.

Corredores interiores del banco que se abren al gran patio central, en el que se ubica la conocida popularmente como “cola de ballena”

En cualquier caso, al margen de las grandes obras, hay detalles que hablan por sí solos del carácter de los pueblos. Tal es el caso, desde mi punto de vista, de los pasquines anunciadores de eventos de todo tipo que se pegan en determinadas paredes y en algunos lugares construidos al efecto. La correcta colocación y el respeto por el resto de los anuncios es de una magnitud que jamás he visto en ningún otro lugar del mundo, y denota el gusto por el trabajo bien hecho, aunque sea “poco importante”. Ahí va una mínima muestra.

¡Qé alineación! y ninguno se pega encima de los demás

Como cabía esperar de tales actitudes, no es difícil encontrar en esta fantástica ciudad lugares donde ordenar también mente y cuerpo.

Parquecito junto al río Spree

Y con esto se acaba la larga serie de entradas dedicadas a Berlín, ciudad a la que espero volver.

Todas las fotos de las cuatro entradas berlinesas han sido hechas con una cámara Nikon D-700, la mayoría con un objetivo Nikon AF Nikkor 50mm 1:1.8 D, y algunas con mi viejo objetivo de enfoque manual Nikkor 28mm 1:2.8

Anuncios

4 Respuestas a “Berlín, cuarta parte: 2010

  1. Cuando parece que voy escondiendo la morriña de Berlin, leo esto y vuelve más fuerte que nunca.
    Esta última entrada plasma a la perfección “mi Berlin” tan querido, exprimiendo todo su potencial a través de tu cámara.
    Genial una vez más.
    Muchas gracias por hacernos despegarnos de la silla y hacernos flotar por unos instantes a latitudes del norte.

  2. No sabía que estabas hecho un artista de tal talla. Me has dado unas ganas tremendas de ir a Berlín. Un abrazo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s