Bicicletas, segunda parte: berlinesas, de Potsdam y más

Como ya comenté en la primera entrada dedicada a Berlín, el relieve completamente plano de la ciudad, unido a la enorme proliferación de carriles específicos para su circulación y al civismo de los conductores, hace que esta ciudad -supongo que junto a otras que no conozco- sea un auténtico paraíso para las bicletas, lo que provoca un aumento en el número de categorías taxonómicas que empezamos a descubrir hace unos meses (Bicicletas, en este mismo blog) y aconseja no esperar a que se acumulen demasiadas sin intentar buscar algo de orden.

Así pues, y por empezar por las similitudes, encontramos como en Florencia bicis de la categoría urbana elegante,

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y como en Lucca, de las enamoradas.

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Pero también las hemos encontrado como observadoras atentas del espectáculo de la vida urbana cotidiana,

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asomadas con aire nostágico al río Spree,

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rebeldes,

En Potsdam 5

o un poco alternativas.

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Una categoría que ha alcanzado un tremendo éxito evolutivo es aquella utilizada como transporte de personas, básicamente turistas. Aunque aquí hay que hacer mención a varias subespecies distintas: las sobrias en las que el pasajero es la “fuerza de choque”,

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las absolutamente tradicionales en sus prestaciones y aspecto,

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las que han iniciado el camino de la modernidad, con conductores menos

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o más acrobáticos,

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y las salidas de las más modernas cadenas de montaje,

Obsérvese al fondo a la izquierda otro ejemplo de lo que decíamos en el post anterior del orden a la hora de colocar carteles callejeros

capaces de ofrecer elevados rendimientos.

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Aunque los modelos que más me han llamado la atención han sido las que podríamos denominar bicis colectivas: aquellas en las que pedalea un número variable de personas, desde 7 en las “multibicis circulares”,

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hasta la docena que se traslada en las “barras a pedales”,  mientras degusta alguna de las especialidades cerveceras a su disposición.

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Otra categoría que presenta interesantes subdivisiones es la dedicada al transporte de gente pequeña; las hay que recuerdan (al menos a mí), a aquellas que circularon por las ciudades españolas transportando leche y otros comestibles hasta el tercer cuarto del siglo XX.

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Y podemos ver desde las del modelo “papá llévame en la bici con mi amiga”,

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hasta las del modelo “mi mamá es la más valiente del mundo”.

En Potsdam 17

Sin embargo, yo he confesar mi debilidad por las bicis dedicadas al trabajo “formal”, entre ellas las del Deutsche Post, el servicio alemán de correos.

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Por último, quisiera dejar constancia de una curiosa convergencia adaptativa encontrada entre una bici de Oxford en 2007 (ya publicada en la citada primera entrada sobre estos vehículos),

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y otra de Segovia en 2010.

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¿Les proporcionará la pintura blanca alguna ventaja evolutiva que se nos escapa?

Todas las fotos están hechas con una cámara Nikon D-700, con objetivo Nikon AF Nikkor 50mm 1:1.8 D, excepto la de Oxford que fue tomada con una Nikon D-200, con objetivo Nikon AF-S Nikkor 18-200 mm 1:3.5-5.6 GED.

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2 Respuestas a “Bicicletas, segunda parte: berlinesas, de Potsdam y más

  1. ¡¡Vaya barbaridad!!, no pensaba que podrían existir un número tan alto de modelos de bicicletas. Es difícil decantarse por una, aunque en Berlin seguramente eligiría las nºs 10 u 11, por eso de la climatología.

    ¡¡Gracias!!,

    SaluDavid

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