En bicicleta por tierras de Berlanga

En otoño, cuando los días son claros y aún no se nota cercana la llegada de los fríos castellanos, es un buen momento para hacer una excursión en bicicleta. Además, como en 2010 el 25 de octubre, día de San Frutos, patrón de Segovia y fiesta local, cayó en lunes, tuvimos un bonito fin de semana largo para aprovecharlo bien. La zona elegida, la comarca soriana que rodea la villa de Berlanga de Duero, patria chica de Fray Tomás de Berlanga, nacido en 1487. En el año de 1535, cuando se dirigía desde Panamá hasta Lima en viaje oficial para mediar entre Almagro y Pizarro, su barco se desvió de la ruta descubriendo las Islas Galápagos el 10 de marzo. ¡Viva Fray Tomás!

Estatua de Fray Tomás rodeado de fauna de las Galápagos

En esa época de espera, los campos tenían la belleza serena de las duras tierras castellanas, tan poco generosas con sus habitantes.

Paisaje en las proximidades de Berlanga

Aunque quizás sea precisamente esa dureza la que ha producido grandes ejemplos de espiritualidad, como la ermita mozárabe de San Baudelio de Berlanga, construida en el siglo XI. Se llega a ella tras una dura subida, aunque la recompensa merece la pena, sobre todo por las impresionantes pinturas que decoran parte de sus paredes: el resto fueron vendidas en 1922, arrancadas y trasladadas.

Pinturas murales de la ermita de San Baudelio

Los pueblos de estas tierras son pequeños y están casi desiertos, pero todos conservan aires de tiempos mejores pasados ya hace mucho, y la gente que aún los habita es cálida y acogedora, como esos vecinos de Bordecorex, del municipio de Caltojar que, además de reponer nuestras reservas de agua en su casa, nos recordaron, como si hubiera ocurrido la semana pasada, que allí, y no en Medinaceli como dicen algunos libros, había muerto Almanzor. Claro, que el asunto sucedió nada menos que en agosto del año 1002, cuando el militar y político nacido en territorios de Algeciras contaba 73 años.

Vista general de Bordecorex

Otro pueblo venido a menos es Rello, subido a un alto y amurallado, como para que no entre la modernidad pero dejando los suficientes resquicios para que se haya vaciado de gente,

Detalles de construcciones de Rello

quizás seducida por lo que se ve más allá de sus murallas.

Vista desde Rello

Hoy parece haber más vida en las piedras que forman los muros en la villa que en sus calles y casas.

Líquenes y sombra

Tras pasar a la vuelta por  La Riba de Escalote, Caltojar, Casillas de Berlanga y Ciruela, llegamos a Berlanga de Duero 65 kilómetros más tarde, con un sensación agridulce: hermosos paisajes de los que las personas han sido arrancadas.

Otra ruta ciclista nos llevó por el valle del río Talegones, coincidiendo con el primer día de caza, de modo que disparos lejanos y alguna cuadrilla de cazadores con sus perros nos acompañaron a ratos.

Siguiendo el curso del río

En el valle del Talegones

A partir de Lumías, bella población con 8 habitantes en 2010 (!), el Talegones se encaja en un hermoso cañón

El cañón del río Talegones cerca de Lumías

que llega hasta la cercana Torrevicente. Aunque en el primer tramo se circula con relativa facilidad,

Parada para comer en el cañón

los dos últimos tercios del recorrido son poco adecuados para la bici, excepto algunos trechos cortos,

Tramo otoñal

lo que produce más de una caída sin importancia y bastantes golpes y arañazos, además de obligar a llevar las bicis andando casi todo el tiempo. Abandonamos el cañón por un barranco secundario en las proximidades de Torrevicente, localidad que alcanzamos a ver desde arriba al llegar a la carretera. La vuelta a Berlanga, pasando por Alaló y Paones, en una carretera sin tráfico pero llena de toboganes, no hace sino abrirnos un importante apetito que saciamos en la casa con un estupendo capón con piñones.

Nos vamos de Berlanga con algunas imágenes melancólicas a cuestas

Pared descarnada

Casa cerrada

y llegamos al Burgo de Osma, donde encontramos más colegas ciclistas.

Por las calles del Burgo de Osma

La excursión termina en un entorno como de sueño, contemplando las enormes tierras junto al Duero que una vez fueron frontera entre dos reinos en guerra durante siglos,

Ancha es Castilla

desde la enorme e impresionante fortaleza califal de Gormaz que, por sí sola, merece un viaje.

Puerta sur de la fortaleza

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3 Respuestas a “En bicicleta por tierras de Berlanga

  1. !!Que bueno que actues de memoria externa!!. Pero no has nombrado el viento en contra, mientras subiamos por carretera hacia Lumia. Claro que comparado con lo que nos esperaba atravesando, con la bici en las manos, el cañon del rio Talegones, esto te ha parecido una menudencia. la foto de los liquenes te ha quedado de “Hamilton”.

  2. Pingback: Galápagos 4ª parte: magia en Bahía Tortuga « El viajero austral·

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