Galápagos 2ª parte: de paseo por Isabela

Al salir de la jungla para ir a la playa hay que tener cuidado para cruzar el camino. No es que haya mucho tráfico, pero yo prefiero utilizar el paso de peatones, …aunque éstos sean de cuatro patas.

“Cruce de iguanas. Disminuya la velocidad”

Y, como se puede observar, a las horas punta la circulación no rodada puede llegar a ser bastante intensa.

Al otro lado del cruce

Para llegar a la playa, hay que pasar bajar la mirada escrutadora de una imponente iguana marina, Amblyrhynchus cristatus, de la subespecie albermarlensis (Albermarle es el nombre inglés de la isla Isabela), la subespecie más grande de todas las islas, que llega a alcanzar casi metro y medio.

El guardián de la playa

Una vez allí, nos encontramos con más iguanas,

Al sol

mangle blanco, Laguncularia racemosa,

Mangle blanco

y antiguas coladas de lava,

Formación de lava Pahoehoe, resultado de un magma con gran contenido en gases

o iguanas sobre lava junto a mangles.

Las tres variables juntas

A pesar de tener aspecto de poco comunicativas, las iguanas marinas -únicos lagartos en todo el mundo con alimentación exclusivamente basada en el herbivorismo marino-  son seres sociables

Grupo de iguanas marinas

a los que parece no desagradar el contacto físico con otros individuos de su especie,

Dos iguanas marinas

o de otras especies.

Iguana marina y lagartija de la lava, Microlophus albermarlensis

Y, cuando va a llegar la noche, las hay que buscan un hueco para pasarla acompañadas de peligrosos seres bípedos.

A casa a dormir

Sólo cuando están solas parecen tener prisa.

¿Dónde estáis?

La cresta que les recorre nuca, espalda y cola va creciendo con la edad, de modo que los individuos muy jóvenes carecen de ella totalmente.

Pareja de jóvenes

Dado que las iguanas se alimentan de algas, suelen estar concentradas en tramos rocosos del litoral así que, cuando me alejo y empiezo a caminar por la playa,

Interpretación un poco onírica de la playa

me acompañan aves de las que buscan su alimento en la arena mojada, como el vuelvepiedras (Arenaria interpres),

Vuelvepiedras

el chorlitejo semipalmeado (Charadrius semipalmatus),

Chorlitejo semipalmeado

el zarapito trinador (Numenius phaeophus, de la subespecie hudsonicus)

Zarapito trinador

o el chorlito gris (Pluvialis squatarola).

Chorlito gris

Cada cierto tiempo sobrevuelan la orilla grandes escuadrones de piqueros de patas azules (Sula nebouxii excisa, otra subespecie más que es endémica de las islas), primero hacia el este y a las pocas horas hacia hacia el oeste.

Hacia el este

Hacia el oeste

Andando por la playa también hay que mirar al suelo: cuando se descubren unos agujeros redondos de 6 ó 7 centímetros de diámetro con bolitas de arena húmeda en sus inmediaciones y unas extrañas huellas, muy numerosas y como de pies muy afilados,

Uno de los agujeros misteriosos

es que estamos en territorio de cangrejos fantasma (Ocypode gaudichaudii). Viven en madrigueras en la zona intermareal, y hacen bolitas con la arena que han registrado en busca de alimento, que sacan y acumulan cerca de su agujero. A pesar de plantar el trípode a bastantes metros de uno de los agujeros y esperar al sol  hasta casi licuarme de calor, lo más que consigo es ver cómo uno se acerca tímidamente hasta la entrada para huir tierra adentro nada más notar algo raro.

¿Salgo o no salgo? Pues no salgo

Así que, para conseguir verlos fuera de las madrigueras, me tengo que salir de la playa y repetir la espera, aunque ahora con más éxito.

Cangrejos fantasma en acción

Al final de la playa hay unos pelícanos café (Pelecanus occidentalis urinator, otra subespecie endémica) pescando. Se lanzan al agua en picado con no demasiada elegancia, observados de cerca por varios gaviotines de cabeza blanca (Anous stolidus galapagoensis, de nuevo una subespecie que sólo vive aquí).

De pesca

En picado

En cuanto los pelícanos salen a la superficie con su pesca, los gaviotines se lanzan sobre ellos, incluso posándose en su cabeza, para intentar que suelten los peces capturados y atraparlos ellos. El pobre pelícano mantiene el pico dentro del agua y aguanta el asedio hasta que le dejan en paz y se puede tragar su captura.

Aguantando

De vuelta, ya cerca del atardecer, me alejo de la playa y camino por una serie de pasarelas que cruzando una zona húmeda conducen al centro de cría de tortugas gigantes Arnaldo Tupiza. Es un mundo completamente diferente al del mar: silencio, algún canto de pájaros y especies distintas, entre ellas el pato gargantillo de Galápagos (Anas bahamensis galapagensis, ya os imagináis, subespecie endémica), la cigüeñuela de cuello negro (Himantopus mexicanus), el flamenco rojo (Phoenicopterus ruber), o especies que también están en nuestras latitudes, como la gallineta (Gallinula chloropus).

Patos gargantillos de Galápagos; hembra delante, macho detrás

Cigüeñuela de cuello negro

Gallineta

Flamenco

A estas horas de la tarde, la escasa luz y la a veces frondosa vegetación producen escenas casi irreales.

Cuadro vivo

Finalmente llego al centro de cría de tortugas una foto antes de que cierren y me inviten amablemente a marcharme. Al parecer, tienen varios cientos de tortugas de varias de las subespecies (¿especies?) de la isla, algunas en un estado de conservación en libertad francamente precario. Lamentablemente, no pude conocer nada del trabajo que hacen allí.

Visto y no visto

Un poco disgustado, aunque feliz por el fantástico día, me dirijo de nuevo a la playa para hacer las últimas fotos prácticamente de noche: con el trípode y una exposición bastante larga, las olas quedarán movidas dando la sensación de una neblina mágica que sale del mar y cubre las rocas. Lo justo para abrir el apetito antes de ir a cenar, sobre todo teniendo en cuenta que no he comido nada desde la hora del desayuno.

La antepenúltima

La penúltima

La última

A pesar de que en las fotos no lo parece, ya no se ve nada, y teniendo en cuenta que voy andando sobre las rocas húmedas con el pesado trípode, la cámara y la mochila con los objetivos, decido que ya es suficiente por hoy y, con una sonrisa de oreja a oreja, me encamino hacia la parrilla “Los tres hermanos” a cenar un exquisito pescado local -guajú- regado con una botella de medio litro de cerveza Pilsener ‘pura calidad ecuatoriana’. El dueño de la parrilla, tipo joven, gordito y con extraña pinta, está sentado cenando en una mesa próxima a la que se van incorporando a ratos los camareros y más gente que pasa por allí. Cuando termino, voy a pagarle a su mesa y observo estupefacto que tiene toda la recaudación de la noche en un bote de plástico de toallitas Johnson para bebé, al que mete mis dólares y del que saca mi cambio. Vivir para ver.

Como últimamente, todas las fotos han sido hechas con una cámara Nikon D-700, con objetivos Nikkor de 28, 50 y 180 mm.

5 Respuestas a “Galápagos 2ª parte: de paseo por Isabela

  1. Esta nueva entrada me ha gustado especialmente. Las fotos son impresionantes y el formato tan panorámico una gran elección

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