Primer mes en Copenhague

Hola queridas/os,
Hace ya un mes que me vine a vivir a esta ciudad y, la verdad, es que parece que llevo media vida en ella, tan fácil es adaptarse, a pesar de las diferencias climáticas (que me tienen feliz) y gastronómicas (que me dan exactamente igual: hay muchos días que no tengo ni idea de la mitad de las cosas que nos dan para comer (como comida danesa en la cantina de la agencia, que está subvencionada)).
Un sábado que me fui a dar vueltas por la ciudad entré en un supermercado a comprar algo para hacerme un bocadillo y comérmelo en un parque; compré una lata de algo que era muy barato y memoricé lo que parecía el nombre del pescado en cuestión: “filet røget“, filetes de “fulanito” pensé yo; cuando al llegar a casa fui al diccionario a buscar qué pez era el røget en cuestión, resultó que esa palabra significaba “ahumado”, así que otro día de comida desconocida.
Desde el miércoles pasado vivo en lo que ya será mi domicilio habitual que, para más guasa, está en la Avenida del Halconero.

La avenida del Halconero

Es un cuarto piso con ascensor, cuestión absolutamente insólita aquí (por cierto, ayer ya me quedé encerrado, llamé a la alarma y hablé con un chico; a la media hora vinieron a sacarme….cuando ya había salido yo -avisando de nuevo- porque el ascensor arrancó de nuevo él solito a los 15 minutos), con un cuarto de baño pequeño para los estándares patrios pero enorme para Copenhague (es una cuestión que cuesta entender: casas bien grandes con un cuarto de baño de 1 metro cuadrado en el que nada más abrir la puerta está la cortina de la ducha ya que TODA la habitación -retrete, lavabo, armario si hay- es ducha: te duchas encima de todo….). En esta ducha cabes y no se te pega el culo a las cortinas cuando te agachas a por el gel.
Tiene 1 dormitorio (ya he comprado una cómoda colchoneta hinchable de 138×190 cm, que ya han usado las primeras visitas), cuarto de estar grande con el mayor sillón de orejas al norte del paralelo 55º, un gran sofá

Mejor no mirar el cuadro

y una tele por cable que no enciendo porque sólo se pillan canales daneses, un comedor comunicado con el salón y una buena cocina. Todos los muebles y utensilios (plancha, microondas, lavadora-secadora,….) son a estrenar.
En el trabajo bien, poco a poco me van dando tareas y en breve voy a tener bastante más.

Mi mesa en el despacho (foto hecha con el teléfono móvil)

La gente muy maja en general, hablo con colegas de países que a duras penas ubico en el mapa, y hago toda la vida social que se me presenta: cervezas de viernes, conciertos del festival de jazz,

La banda sueca Jazzin’s Jacks

Público en uno de los conciertos en el escenario del Nyhavn

cenas en restaurantes japoneses….en esas salidas trato mucho con italianos, portugueses, británicos,… esto es una torre de babel.
Por lo demás, me he hecho totalmente a esta vida: voy en bici a todas partes y, por supuesto a trabajar, aunque ni soy tan osado como algunas,

¿Quién dijo miedo?

ni mi bici es tan “especial” como otras.

Bici pitufa

Ahora tardo entre 10 y 15 minutos menos que desde casa de Morten.

La entrada al piso de Morten

También he tenido que coger el metro alguna vez.

Estación de Kongens Nytorv (Plaza nueva del rey)

Llevo siempre un chubasquero en la mochila, tengo una cuenta corriente en coronas en el Danske Bank y una tarjeta de crédito Visa Dankort que se usa absolutamente para todo, y guardo las latas de cerveza debajo de la pila para ir a meterlas en una máquina que hay en todos los super para que te devuelvan la corona que te han cobrado por ellas. Eso sí, todavía no he podido remar en los canales

Junto al Nyhavn

Otra forma de navegar

ni he ido a la piscina cubierta que tengo a tres manzanas de casa. Y, por supuesto, comento con los colegas el tiempo que hace durante este sorprendente verano danés, y miro todos los días la predicción, a ver cuándo va a haber un día despejado, momento en el que esta ciudad es de las más bonitas del mundo, con una luz absolutamente preciosa y un cielo limpio sin rastro de contaminación que, aún muy tarde, sigue iluminado en los interminables crepúsculos estivales.

Noche en el Skt. Jørgens Sø

Mientras escribo esto, suena Radio 3 en el ordenador y se escuchan los gritos de los vencejos maniobrando a baja altura sobre el jardín interior. Estoy en casa.
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9 Respuestas a “Primer mes en Copenhague

  1. Eres un GUARRO, me das mucha, mucha, mucha, mucha, envidia. Tu casa me gusta, incluido el cuadro. Y para más inri, tienes a Mabel contigo. Nosotros hoy hemos estado en Madrid, en nuestra buhardilla, (la casa del barrio de Las Letras) algo más pequeña que tu casa, pero tambien me hace mucha ilusión vivir Madrid un poquito después de tanto tiempo. Bonitas fotos. Bssss

  2. Hola Paco: No dejas de sorprenderme y de darme envidia ya sabes…
    Pues nada, voy a hacer una paralela (no de la declaracion de la renta, no) si no de lo que se ve desde mi medio trabajo y sus alrededores, y de los cielos sin nubes y de los atardeceres rápidos de por aqui cuando apenas baja la temperatura veraniega y ya verás como es muy parecido con lo tuyo aunque un poco mas abajo del paralelo 55º.
    Cuídate y a ver si preparamos alguna con el Julito y nos escapamos a verte, ¿no? lo de las cervezas de viernes, remar en los canales y esas cosas suenan muy bien.
    Un abrazo y no dejes de reportar tus vivencias y buenas fotos!!!

  3. Hola Paco!mi más sincera admiración por haberte adaptado tan bien y tan rápido!!! Me uno al grupo de envidiosos por tu nueva vida norteña que suena de maravilla! Nosotros seguimos esperando a vuestros sobrinos… Esperemos que no se hagan mucho de rogar! Un beso y un abrazo de Jorge

  4. Hola Paco, no voy a ser menos y me sumo a la envidia colectiva. Un sillón de orejas, cerveza, jazz, bici,…y todas las nuevas experiencias.
    Yo, a seguir disfrutando de tus fotografías y los vencejos segovianos.
    Un saludo,
    Manuel.

  5. Hola, nos incorporamos ,aunque tarde , a desearte que todo te vaya muy bien ,veo que no has tardado nada en incorporarte a la ” vida Copenhaguesca “, DEBE SER DURISSSSIIIIIMMMO salir de currar y cervezas, conciertos, bicicleta..

  6. Hola Paco, ¡cómo me alegro de lo bien que te va! No hace falta decirte lo mucho que te echamos de menos por aquí. Aunque nos sobra sol, el ambiente aquí cada vez está más triste, sobre todo desde que te fuiste… No sé si podremos superarlo.
    Un besazo y sigue contándo cosas interesantes (danos mucha envidia)
    Hasta siempre,
    Nines.

  7. JAJAJAJAJ!!!! Este post me ha encantado…o sea, el resto también…pero es que me recuerdas a otra persona a la que le pasan cosas como quedarse encerrada en sitios y que se le queden cosas pegadas al culo…en el intento de adaptarse a una nueva realidad…jajajajajajaj!!!!!! Mil besos! Cuando veo tus fotos (las casas, las calles, las oficinas) me doy cuenta de que la distancia que nos separa no son sólo miles y miles de kilómetros…sino un año luz-social…

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