Música, barcos, comida, sombras, la ciudad, mi barrio

Todavía no había pasado un mes desde mi llegada a Copenhague cuando, el 6 de julio, comenzó el festival de jazz de la ciudad, al que ya hice mención en alguna entrada anterior. No había comentado sin embargo que el único concierto formal al que asistí, con unos cuantos amigos, fue al de Milton Nascimento.

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El artista brasileño y su banda actuaron dos noches en el espacio en el que, en los tiempos de las linotipias, se ubicaban las máquinas del periódico Politiken.

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Milton, a punto de cumplir 70 años (a finales de octubre) se ha acercado a toda clase de estilos musicales, incluido el jazz, habiendo grabado con Wayne Shorter que, casualmente, también estaba en la programación del festival de este año.

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El concierto tuvo dos partes muy distintas, y si en la primera predominaron los temas tranquilos e intimistas que hicieron que el público

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y hasta, a veces, los propios músicos los escucharan casi con recogimiento,

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tras el descanso el ambiente se animó, los asistentes se divirtieron de lo lindo

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y el artista terminó cantando fuera del escenario para alegría del público. Estupendo concierto.

Final del concierto

Además de los consagrados, en Copenhague se puede escuchar a multitud de músicos callejeros, muchos de ellos francamente buenos que, con la debida promoción, triunfarían sin ninguna duda.

Músico callejero

La ubicación de Copenhague, a caballo entre dos islas principales y con unos cuantos canales “interiores”,

El  Inderhavnen

propicia otra de las características que me encantan de esta ciudad, y es la presencia continua de todo tipo de embarcaciones, desde mis queridos kayaks

Cruce de caminos

y unas preciosas embarcaciones de remo con banco móvil,

Dos con timonel

hasta los barcos anclados a perpetuidad en el Nyhavn,

Desde el otro lado del canal

Desde el agua

pasando por los de transporte público

Barco-bus

y todo tipo de hermosas embarcaciones de madera,

Anclada

mayores

Navegando

o menores.

También navegando

Otra peculiaridad de esta ciudad, como ya se ha dicho hasta la saciedad, es la existencia de todo tipo de bicis. A mí me llaman especialmente la atención las que conducen abnegados padres y madres con cierta cantidad de hijos a cuestas,

¡Qué día más bueno para pasear!

¿Vais bien?

aquellas en las que se transporta a la pareja, ya de un tamaño respetable,

No te despeines, querida

y, por supuesto, las de los carteros del servicio oficial de correos,

Cartero esperando el semáforo

aunque siempre es agradable verlas estacionadas en todas partes.

Aquí

O aquí

En la entrada en la que hablaba de mi anterior casero, Morten, conté que habíamos ido al bar restaurante “Dyrehaven”, en Sønder Boulevard esquina a Valdemarsgade, a comernos un típico smørrebrød. He vuelto unas cuantas veces más al mismo local a disfrutar de distintas variedades del mismo plato que, en esencia, consiste en pan con mantequilla (smør og brød: mantequilla y pan) con cosas por encima. La combinación de uno con carne ahumada y otro con patatas y cebolla frita, que practicamos Mabel y yo durante su estancia aquí, es más que recomendable.

¡Qué ricos!

Copenhague es una ciudad que, como todas imagino, ha sufrido y está sufriendo un importante proceso de transformación (por lo que respecta a la arquitectura, habrá un post monográfico dada la relevancia del asunto). Antiguas zonas industriales (como el ‘meat district’ que también se citó en el post de Morten) se han reconvertido en locales de ocio, incluyendo comercios dedicados a piezas y repuestos que, eso sí, han mantenido los viejos reclamos publicitarios.

Bujías y comida “ecológica”

Lo que está cambiando el aspecto de la ciudad durante los próximos años son las obras del metro. Actualmente sólo hay dos líneas que, además, comparten 9 estaciones de las 15 y 17 que tiene cada línea respectivamente. Se está trabajando en una ampliación importante y eso afecta al paisaje urbano,

Metro 1

aunque a veces proporciona imágenes no exentas de belleza,

Metro 2

o, por lo menos, con un toque artístico.

Obra con vallas

Y aunque imágenes artísticas se pueden encontrar en cualquier sitio,

Sombras

para arte de verdad, nada como las numerosas exposiciones que se pueden ver en la ciudad, entre las que yo prefiero, como era de esperar las de fotografía, ya sea en el magnífico “Den sorte diamant” (diamante negro), donde están exponiendo hasta finales de septiembre John Johnsen y Lee Friedlander

Bailarín

o en el recuperado Øksnehallen, seguramente un viejo matadero (significa ‘sala de bueyes’) del antiguo ‘meat district’,

Acróbatas místicos

donde he visto un par de veces una espléndida exposición del gran Steve McCurry.

La foto más famosa

Con tanto que ver, los turistas también se cansan pero, cuando se sientan, se sumergen en sus maquinitas portátiles ajenos a todo.

En el exterior de la Gliptoteca

En ese estado, yo prefiero irme a casa. Además, de camino, paso por los lagos que ya han aparecido en otras entradas,

Peblinge Sø 1

Peblinge Sø 2

que los habitantes de esta ciudad disfrutan en cuanto sale el sol.

¡Qué gustito!

Llego a mi barrio que, como ya he dicho alguna vez, es una municipalidad independiente rodeada por Copenhague. Realmente, no se nota ninguna diferencia en las calles,

Gammel Kongevej

aunque sí en las tapas de las alcantarillas.

Frederiksberg y sus tres halcones

Pero ya es tarde, los últimos coches pasan por Falkoner Allé y hay que irse a la cama.

Noche

4 Respuestas a “Música, barcos, comida, sombras, la ciudad, mi barrio

  1. Me olvidé de comentar otras veces la fuerte componente arquitectónica de las fotos exteriores, no se si es intencionado o casual y me sorprende por ello.

    • Hola Paco, una pena que no deje aquí poner fotos, yo que iba a encajar el making-off de alguna de Victor Barlovento….
      En fin que siempre se espera la actualización del blog y se disfruta leyendo y viendo las fotos.
      Que un saludo. Nos acordamos mucho de ti, ahora que empiezan a mermar los días, por esas latitudes el cambio debe ser brutal.

  2. Paco. Aunque digas que es fácil hacer allí fotos, se necesita un maestro para conseguirlas. Dale recuerdos a Charo y Raul. Habra que visitar.
    Un abrazo
    Nacho

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