Malmö bajo el hielo

El domingo 27 de enero, coincidiendo con el momentáneo final ¡quién lo diría! de un periodo frío, fui con Alberto a comer a casa de Òscar en Malmö, al otro lado del Øresund, en la vecina Suecia.

La llegada al ecobarrio siempre se anuncia por la visión, ya desde lejos, del Turning torso, obra del ínclito arquitecto valenciano Santiago Calatrava. Se pretendía con su construcción dotar a la ciudad de un símbolo reconocible y desde luego se logró. Eso sí, al parecer el incremento presupuestario que fue sufriendo el proyecto durante su desarrollo, el retraso en el plazo de finalización y algunos detallitos técnicos “sin importancia” han hecho que el señor Calatrava tenga complicado volver a trabajar en Escandinavia.

Desde casa de Òscar, la parte alta del edificio se perdía entre la niebla.

Enseguida nos fuimos a dar un paseo por la orilla del Øresund. Tras pasar el pequeño puerto del barrio,

al caminar cerca de la orilla del Báltico, se tenía la sensación de estar en plena estepa.

Pasamos por una zona en la que corren todos los perros de Malmö,

mientras que cisnes, azulones, gaviotas reidoras y argénteas, porrones moñudos y fochas se congregan en el borde helado del mar.

La vista, sin ningún elemento destacado y dominada por la luz gris y la nieve, no deja de estar llena de belleza.

Algunas gaviotas reidoras posan en la orilla,

mientras que las olas congeladas forman una peculiar muralla

ante la que hay quien se da la vuelta,

y quien se echa a volar.

Y es que esta zona de la playa está llena de huellas de pasos; los pies palmeados de patos y gaviotas sólo marcan los dedos donde la nieve está dura, o toda la membrana plantar donde está más blanda. Van,

van y vienen,

se dan la vuelta,

o se cruzan con unos pies no palmeados, seguramente de corneja cenicienta.

Tras algún titubeo,

finalmente toman la dirección correcta, de forma que las seguimos para aproximarnos al paseo marítimo.

Allí, lo que en verano era un lugar bullicioso donde los bañistas se sumergían en las frescas aguas del Báltico, ahora está atenazado y silenciado por el hielo y la nieve.

Decidimos volver a casa para dar buena cuenta de la espesa y reconfortante sopa sueca de garbanzos que nos ha preparado el anfitrión. Al anochecer, poco antes de volver a coger el tren de vuelta a Copenhague, el Turning torso cobra una nueva dimensión.

Anuncios

3 Respuestas a “Malmö bajo el hielo

  1. ¡Qué privilegio recorrer mi barrio con la compañía de Paco y Alberto! Gracias a Paco sé ahora que las aves con que me encuentro en mis paseos por la playa son cornejas cenicientas, azulones, gaviotas reidoras y argénteas, porrones moñudos y fochas. Un lujo leer y releer este blog. ¡Mil gracias!

  2. Me gustó la parte que habla de la sopa. Qué rico!!
    Hermosa la postal del edificio.
    Y las huellas de las aves y las olas congeladas. 🙂 Acompañadas de lo que nos comenta El Viajero sobre el lugar.
    SALUDOS!!
    Elisabeth.
    Argentina.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s