Una excursión de primavera por el sur de Suecia

Era 23 de marzo, con la primavera recién estrenada, cuando decidimos alquilar un coche y dedicar el espléndido día de sol a visitar la provincia de Skåne (Scania), la más meridional de Suecia. La primera parada, nada más cruzar el estrecho del Öresund (Øresund en danés), fue para ver el famoso puente que con el mismo nombre y 8 kilómetros de longitud lo cruza parcialmente (totalmente si se suman los 4 kilómetros de túnel bajo el lecho marino).

Desde allí nos dirigimos hacia el este, dando un breve paseo durante el que vimos un rastro de huellas de liebre sobre la nieve, con su típico dibujo de L doblemente invertida,

y un tradicional molino de viento.

Los márgenes de la carretera estaban llenos de nieve que, incluso en muchos tramos, cubría el asfalto (¡menos mal que el coche calzaba ruedas de invierno!). En algunas zonas, el viento había creado hermosas formas de helado de nata en los montones de nieve retirados.

Así, disfrutando del magnífico paisaje, llegamos al Häckeberga Slott (palacio) del que lo que más me gustó fue el lago -Häckebergasjön- que lo rodea, por supuesto helado, con un embarcadero sin sentido, sombras muy alargadas, un ganso solitario, carrizos y huellas demasiado lejanas para ser identificadas.

Continuamos hacia el sureste, cruzando lugares que en absoluto nos hacían pensar en la primavera,

hasta llegar a la pequeña (poco más de 18.000 habitantes) y antigua (siglo XI) Ystad, famosa gracias al escritor Henning Mankel, que sitúa en ella a su personaje, el detective Kurt Wallander. En sus calles se puede uno imaginar algún que otro caso para él,

ya que ni siquiera faltan las armas para ejecutar el crimen perfecto sin dejar huellas.

Y hasta parece que hay quien ya lo está maquinando… ¿o es que alguno de ellos es Wallander?

Esta pastelería tiene su historia, ya que Mankel coloca en ella a su detective comiendo unos pasteles determinados. El autor no tuvo ningún problema en utilizar un sitio y unos pasteles reales para sus novelas pero, según cuentan, cuando los dueños de la pastelería cambiaron el nombre de sus pasteles llamándolos Wallander, surgieron los problemas de derechos de imagen, etc. Supongo que todo se resolvió ya que, como se lee en el cartel y atestiguamos nosotros comiéndonos uno, los Wallander se venden normalmente.

La ciudad tiene un centro no demasiado bullicioso

por el que pasean personajes peculiares,

donde las ventanas parecen cuadros,

las sombras pueden ser casi tan sólidas como los objetos,

y una sacerdotisa puede celebrar a la vez un matrimonio y el bautizo del hijo de la pareja.

Salimos de Ystad rumbo a nuestra última parada, la zona de Kåseberga, aunque de camino nos detuvimos en una zona con granjas y vallas divisorias de propiedades.

Atravesamos la localidad de Kåseberga hasta llegar a la costa, y si la vista del mar nos impresionó,

imagináos cómo nos quedamos cuando vimos el pequeño puerto prácticamente congelado.

La muy gruesa capa de hielo que lo forraba todo, había creado aquí formas fantásticas.

Por fin, fuimos capaces de despegarnos de aquel insólito lugar y emprender la subida para ver las ‘Ales stenar’, las piedras de Ale. Antes de llegar, nos encontramos espesores sorprendentes de nieve.

Una vez arriba, aún antes de acercarnos, la magia del lugar nos atrapó sin remedio.

Se trata de una estructura de piedras verticales clavadas en el terreno y dibujando la forma de un barco, que fueron levantadas por los vikingos sobre el año 1.000.

Frente a ellas, como para poder botar el barco en caso de necesidad, se abre la costa del Báltico;

en ella, los acantilados que corren en dirección oeste indican la salida hacia el mar del Norte y el océano Atlántico.

Cuando nos marchamos de ese fantástico lugar, parecía que una parte de nostros se quería quedar allí para siempre.

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4 Respuestas a “Una excursión de primavera por el sur de Suecia

  1. A mi me tienes que explicar el contraluz en la foto que sacaste hacia el sol. por lo demás impresioanntes lso decorados de Mankel.

  2. Precioso, la nieve parece merengue. Del que se come, no del que se baila,espero que sepan de qué hablo.
    Esta vez estoy buscando recetas, y no traje mis lentes, pero luego paso y leo con mas atención porq no veo bien las letras 🙂

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