På Zoologisk Museum

Los principios, aunque hay quien sostiene lo contrario, son importantes. Así que cuando, mientras el sábado pasado compraba mi entrada para visitar el museo de zoología de Copenhague, le pregunté a la mujer del mostrador:

Jeg vil gerne stille dig et spørgsmål: må jeg tage billeder derinde? (Querría hacerle una pregunta: ¿Se pueden hacer fotos dentro?)

Y ella me contestó:

Ja, selvfølgelig! (Sí ¡por supuesto!),

supe que aquel sitio me gustaba. Esa contundente respuesta era toda una declaración de intenciones: el museo está para servir al visitante, para enseñarle claro, pero también para que disfrute y se lleve todos los recuerdos que quiera y le puedan ser útiles.

En estos meses hay una exposición temporal llamada ‘Kæmperne fra Rusland’ o sea, ‘Gigantes de Rusia’, en la que se muestran unos cuantos esqueletos de mamuts (‘mammuter’, Mammuthus primigenius), especie extinguida hace unos 4.500 años, en pleno Holoceno, la época actual, empezada hace 11.700 años.

Hay esqueletos de otros animales del Pleistoceno,  entre ellos una especie de rinoceronte lanudo (Dicerorhinus binagadensis).

Entre sus parientes vivos más próximos está el pequeño rinoceronte de Sumatra (Dicerorhinus sumatrensis, en peligro crítico de acuerdo a la evaluación de la IUCN), del que hay un ejemplar disecado en uno de los antiguos dioramas del museo, y menos de 250 en libertad.

Pero más allá de las vitrinas en las que se muestran animales naturalizados, o de aquellas en las que se pueden ver comederos y cajas-nido, que siempre me hacen desear vivir en una casa con jardín,

lo que más me llama la atención del museo es la gran cantidad de familias con niños que, a esta hora en la que los daneses ya han comido y yo aún pienso en el aperitivo, se dan cita aquí para aprender juntos algo sobre el mundo natural que nos rodea. A diferencia de la mayoría de los museos de su estilo que conozco, éste tiene una zona con huesos y animales disecados para que puedan ser tocados, sopesados, acariciados, mirados con curiosidad…

En la parte más interesante del museo, la dedicada a la evolución, junto a una recreación del despacho de Charles Darwin, padre de la biología moderna, en su casa: Down House,

e, incluso, de su camarote en el Beagle, se exponen bastantes animales naturalizados o conservados además de esqueletos con los que, mostrando los cambios experimentados por cetáceos y primates, se ejemplifica la evolución.

Y por todas partes, padres explicando e hijos escuchando.

Niños por todas partes, con la familia

o solos, admirando lo mucho que hay digno de ser admirado,

o tocando y comparando,

y quizás pensando en el funcionamiento de nuestro cuerpo.

Tras comprobar que hasta los letreros de las puertas de los servicios pueden ser divertidos -y ‘zoológicos’- en una institución seria como ésta,

y que no sólo se piensa en los niños a la hora de montar las exposiciones,

me despido de los gansos que adornan la fachada de Jagtvej -calle de la caza-

y, ahora sí (son las 3 y media), cojo la bici y me voy a casa a prepararme la comida.

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2 Respuestas a “På Zoologisk Museum

  1. los daneses en esto de la cultura pedagógica son la avanzadilla. Entérate y cuéntanos cómo funcionan las universidades, porfa.

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