Tipos de (y en) Bélgica. 1.- Brujas

Andes de nada, me apresuro a aclarar que este post dedicado a Bélgica (y posiblemente alguno más que le seguirá), no tiene ninguna relación con los sucesos de índole político-judicial desarrollados en ese país con posterioridad a nuestra visita, que tuvo lugar del 11 al 16 de octubre, y durante la que nada hacía presagiar los mencionados acontecimientos.

Así pues, tras aterrizar en Bruselas, coger el tren en el aeropuerto, viajar hasta Brujas y dejar el equipaje en el hotel, nos dirigimos a la cercana Grote Markt a comer algo. Allí nos encontramos con uno de los atractivos turísticos -y son muchos- de la ciudad: los coches de caballos para recorrer sus calles.

A mí, más que pasear en ellos, me llamaban la atención los/as cocheros/as, desde el aficionado a la lectura que aprovechaba los momentos sin clientes para devorar un grueso libro -mientras el chico del fondo dudaba entre alquilar un coche o invertir el coste del paseo en chocolate-

hasta la que compartía pescante con su perro, al que abrigaba con más cariño que sentido,

pasando por el que parecía quererse comer lo que había comprado el padre-con-gorro-y-con-hijo, quien a su vez parecía mirarle con preocupación.

A veces el de cochero/a es un oficio ingrato porque, por mucho que una se esfuerce en dar las mejores explicaciones, los clientes no siempre las saben aprovechar.

Claro que la afición de los habitantes de Brujas por los animales domésticos no se limita a los caballos. Así, en nuestros paseos encontramos un gato que miraba el horizonte con la misma atención que su colega, un conejo de escayola,

otro que miraba al fotógrafo desde detrás de la ventana, con ojos y orejas de lince,

y un perro que, asombrado, no miraba más que al vacío, deseando que los pies de su amiga-ama le llevaran lo más pronto posible a casa.

Brujas es una hermosa ciudad y, como tal, visitada por muchísimos turistas, entre los que nos contamos. Una actividad en la que coincidir con mucha gente de esta categoría es la de «paseo en barca por los canales» en la que, además, hay buenas oportunidades para hacer retratos de las compañeras de viaje,

y, aunque alguna te mire con cara como de pensar «¿qué hará este tío con la cámara dirigida hacia mí?… el caso es que no levanta la vista ni oigo el ruido del disparador»,

en general todo el mundo va mirando con cara soñadora o perdido en sus pensamientos.

También hay turistas a pie

o en silla de ruedas,

y muchos grupos de estudiantes, con aspecto de ser del país

… la mayoría.

Otra actividad, al parecer obligatoria para todo turista que se precie, es la de llevar chocolate belga de regalo, como el que se planteaba comprar el chico de la primera foto,

aunque hay otra costumbre, practicada igualmente por locales y turistas, consistente en beber alguna de las magníficas cervezas belgas, muchas de ellas de abadía.

Yo confieso mi absoluta predilección por las fuertes, sabrosas y con cuerpo, como la Augustijn Grand Cru (9º), la Westmalle Tripel (9,5º), o la Tripel De Garre, que con sus 11º es la exquisita cerveza de la casa en De Garre, el local de la anterior foto. Eso sin olvidar otras más conocidas en España, como la Chimay Bleue (9º), o la suave Leffe Brune, con solo 6,5º. Lo que está claro es que quienes beben cerveza son más felices

que quienes no lo hacen.

Tampoco parecen estar muy divertidos quienes esperan a que se las pongan

o quienes esperan a que entren los clientes para ponérselas.

Casi tan aburridos como quienes no beben cerveza parecen estar quienes juegan a la petanca sin pasión,

y eso que en este caso contaban con un público entregado… bueno, más o menos.

Hay gente con la que te cruzas fugazmente, o con quienes compartes un rato de descanso en un banco a la que no estás muy seguro de dónde ubicar, si en la categoría de visitantes foráneos o en la de quienes viven aquí de forma más o menos permanente.

Pero, en cualquier caso, la vida cotidiana continúa y se manifiesta en multitud de pequeños detalles, como en la pareja que hace una pausa para comer algo y el hombre parece mirar con avidez lo que ha elegido su compañera,

el ciclista de blanca barba que va tan rápido (creo que se había dejado una sopa de verduras en el fuego) que sale movido en la foto,

el organista de la catedral de San Salvador, que ensaya a pesar del continuo trajín de visitantes,

el hombre que sale a la puerta de su casa frente a un canal porque ha oído ruidos y descubre dos ratas debajo de un coche,

los vecinos que comentan el tiempo tan templado y seco que tenemos a pesar de estar ya a mediados de octubre,

y, por supuesto, la señora que se ha dado un paseo y, ya sentada en su banco favorito, se pregunta cuándo van a llegar sus nietos para invitarle a un gofre… no, mejor a una buena cerveza.

Nota: todas las fotos están hechas con una cámara compacta Sony DSC RX100M3, con objetivo Zeiss Vario-Sonnar T* f=8,8-25,7 mm (equivalente a un zoom 24-70 mm en cámaras de 35 mm); F1,8-2,8.

 

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4 Respuestas a “Tipos de (y en) Bélgica. 1.- Brujas

  1. Hola Paco!
    Leer tu blog despues de comer en la oficina, es mas que terapéutico te lo aseguro!!!
    Es viajar!!!
    Ya te pasaré una foto de cochero Belga que no tiene desperdicio…
    Un abrazo

    • Caramba, al final pondré una consulta, ya verás.
      Estoy deseando ver esa foto que dices y muchas más estupendas que seguro que tienes ocultas.
      Un abrazo fuerte.

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