El puente de Brooklyn y la historia de la fotografía

La primera semana de este mes de junio que termina, mi mujer y yo pasamos una semana en New York. Sin entrar en consideraciones que serán tratadas en posteriores publicaciones de este blog, vienen a cuento ahora unas reflexiones, seguramente absurdas, sobre la fotografía.

Como corresponde a dos turistas que se precien, uno de los días de nuestra estancia en la ciudad, concretamente el 4 de junio, tomamos la línea F de metro en Manhattan, en la estación 47-50 streets y nos bajamos en la parada de York street, ya en Brooklyn. Tras pasar unas horas relajadas paseando por los muelles, lejos del caos de otras partes de la ciudad, y después de comer un lobster roll -especie de sándwich de langosta, rico pero enano- en Luke’s, y una hamburguesa en Shake Shack (cada uno solo una cosa; alergias alimenticias mandan), nos dirigimos a cruzar a pie el legendario puente de Brooklyn, que une el propio Brooklyn, al sureste, con Manhattan, al noroeste, salvando el East River, el río del Este.

Más allá de datos fácilmente asequibles en ©Wikipedia, como que su construcción comenzó el 2 de enero de 1870 y concluyó el 24 de mayo de 1883, que su longitud es de 1825 metros, que el día de su inauguración lo cruzaron 1800 vehículos y 150 000 personas o que en su construcción se gastaron 15,1 millones de dólares y murieron 27 personas, aquí me interesan otros datos.

Cuando ya habíamos recorrido gran parte de su longitud y, por lo tanto, ya estábamos cerca de Manhattan, pedí ayuda a mi mujer, que se prestó a colaborar, y durante cinco minutos (desde las 16:45 hasta las 16:50) contamos el número de personas adultas que pasaban andando por delante de nosotros, lo cual, evidentemente, excluye a los no demasiado numerosos pero continuos ciclistas. El resultado: en esos cinco minutos cruzaron 37 personas de Manhattan a Brooklyn y 86 de Brooklyn a Manhattan. Aunque ya en su momento tuve la sensación de que habíamos contado en un momento especialmente tranquilo, no me importó porque pretendo hacer unos cálculos conservadores.

Esas 123 personas en cinco minutos suponen 1476 personas cruzando el puente por hora. Ahora, si tenemos en cuenta que el día más largo del año (21 de junio) dura en NY 15 horas y 5 minutos, y el más corto (21 de diciembre) 9 h 15 min, y hacemos la media (sí, ya sé que es una chapuza), sale un “día medio anual” de 12 h 10 min. Si dejamos un “periodo hábil” de visitas de solamente 6 horas, digamos de 10 de la mañana a 4 de la tarde y si, por ser aún más conservador, suponemos que cada año hay 100 días en los que nadie cruza el puente por demasiado frío, demasiado calor, demasiada nieve, demasiada lluvia, etc., nos quedan 265 días que, multiplicados por 6 horas diarias y por 1476 personas por hora, arrojan la cifra de 2 346 840 personas adultas que cruzan andando el puente.

Sigamos un poco más allá y supongamos ahora, y esto sí que es un cálculo conservador para los tiempos que corren, que solo un 30% de esas personas hace alguna foto durante su paseo. Eso reduciría nuestros potenciales fotógrafos a tan solo 782 280 personas. Ahora bien ¿cuántas fotos haría cada una de ellas? Aquí solo puedo usar nuestra propia experiencia: después de volver a casa y ordenar las fotos, resultó que mi mujer, con una afición por el tema bastante limitada, había hecho 12 fotos con su teléfono móvil, mientras que yo había hecho 5 con el teléfono y 35 con la cámara, lo cual da una cifra media de 26 fotos por persona. Como el tamaño de muestra es demasiado pequeño y las cifra puede ser demasiado alta (también podría ser demasiado baja teniendo en cuenta lo que se ve), vamos a suponer que cada persona que hace fotos en el puente, solo hace cinco.

Tras todas estas consideraciones, cálculos y estimaciones a la baja, la cifra final es que cada año se hacen en el puente de Brooklyn 3 millones 911 400 fotografías. Y la pregunta del millón: ¿cuántas de ellas pasarán a formar parte del patrimonio cultural común que llamamos historia de la fotografía? ¿muchas? ¿pocas? ¿ninguna? ¿quizás alguna tomada por algún(a) fotógrafo(a) famoso(a) que pase por allí? Y ¿qué pasa entonces con esos cerca de cuatro millones de instantáneas anónimas? Seguramente, todas juntas compondrían el auténtico retrato del puente de Brooklyn como escenario en el que se desarrollan muchos fragmentos de vidas. Por mi parte y, aun sabiendo que ninguna de las que hice esa tarde pasará a la historia, quiero compartir alguna con vosotros porque más o menos malas, regulares o buenas, todas, esas casi cuatro millones son, si no originales, únicas e irrepetibles.

 

Nota: todas las fotos han sido hechas con una cámara compacta Sony DSC RX100M3, con objetivo Zeiss Vario-Sonnar T* f=8,8-25,7 mm (equivalente a un zoom 24-70 mm en cámaras de 35 mm); F1,8-2,8.

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12 Respuestas a “El puente de Brooklyn y la historia de la fotografía

    • Eso es porque no ves la alegoría de las cinco cuerdas en los cables del puente 😉

  1. Buenísimo el post! Y siendo sobre el puente de Brooklyn, te ha quedado de lo más exótico.

    • Muchas gracias, me alegro de que te haya gustado. Y no te creas que buscaba exotismo, las reflexiones son auténticas.

    • Muchas gracias primito. No viajo tanto, pero me luce bastante. Abrazos y cuidaos.

  2. Qué bueno Paco.
    Menos mal que no son acuarelas.
    Gracias por el reportaje.Un fuerte abrazo.

    • Bueno, si fueran acuarelas serían muchas menos pero, igualmente, ¿cuántas serían obras maestras? Abrazos, maestro.

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